Imagina que decides organizar la biblioteca de tu casa. Tienes dos opciones. La clásica: ordenar los libros por orden alfabético del autor o por el código ISBN. Es un sistema eficiente, cuadriculado y predecible. Si buscas «Cervantes», vas a la C y ahí está. Pero ahora imagina que llega un amigo y te dice: «Oye, búscame un libro que deje una sensación de melancolía tecnológica, que hable de la soledad en ciudades futuristas y donde los coches vuelen pero de forma un poco decadente». Tu orden alfabético acaba de explotar en mil pedazos. No hay un campo «sentimiento» en el código de barras, ni un índice relacional clásico que entienda la sutil analogía entre la decadencia y un coche volador.
(más…)¿Alguna vez te has preguntado cómo es posible que ChatGPT recuerde vuestra conversación anterior o cómo un buscador de imágenes puede encontrar una foto de «un perro con sombrero de vaquero» aunque nunca hayas escrito esas palabras exactas? La respuesta no es magia, aunque lo parezca. Es una revolución silenciosa que está ocurriendo en el trastero de la inteligencia artificial: las bases de datos vectoriales. Si creías que las bases de datos eran aburridas listas en SQL, prepárate, porque estamos a punto de entrar en una nueva dimensión. Literalmente.
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