En el universo de la tecnología, a menudo nos topamos con titulares que parecen sacados de una película de ciencia ficción. «Impresión 3D de órganos», «bioingeniería de tejidos», «músculos impresos»… A primera vista, la mente de un informático riguroso y con los pies en la tierra podría pensar: “Bah, eso está a años luz, ¿verdad?”. Pues permíteme decirte, colega de bits, que la realidad ya está tocando la puerta y es mucho más emocionante de lo que pensamos. La pregunta del millón es: ¿cómo diantres se imprime un órgano, si no es con tinta y papel?
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