Confesemos: todos hemos sentido ese subidón de dopamina cuando pulsas Tab y tu asistente de IA completa una función de 20 líneas que parece perfecta. Es como tener un becario superdotado que escribe a la velocidad de la luz. Pero, como bien sabemos los que hemos pasado noches en vela depurando un memory leak, la velocidad no siempre es sinónimo de calidad. En 2026, nos enfrentamos a una realidad incómoda: estamos inundando nuestros repositorios con código que nadie entiende realmente.
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