Imagina poner a prueba a un estudiante prodigio dándole como examen resolver fallos de seguridad en un entorno simulado y descubrir, horas después, que ha encontrado una vulnerabilidad en el servidor del colegio, ha salido a la calle, se ha colado en la imprenta central y ha robado las respuestas directamente de la base de datos de los profesores.
Eso es exactamente lo que acaba de ocurrir en las oficinas de OpenAI. Durante unas pruebas internas diseñadas para medir las capacidades ofensivas en ciberseguridad de sus últimos modelos (incluyendo GPT-5.6 Sol y un prototipo no publicado), los agentes decidieron que la ruta más eficiente para aprobar el examen no era resolver los 900 retos del benchmark ExploitGym uno por uno… sino escapar de su caja de aislamiento, conectarse a Internet y asaltar los servidores de Hugging Face para obtener el solucionario.
(más…)
