¿Alguna vez te has sentido como un náufrago digital cuando el icono del Wi-Fi decide tomarse un descanso? Estamos en 2026, rodeados de fibra óptica y satélites de órbita baja, pero seguimos siendo esclavos de la latencia y de servidores remotos que deciden, por nosotros, cuándo podemos trabajar. El problema es sencillo: hemos construido una web increíblemente inteligente, pero profundamente dependiente. Si el servidor de la API se cae o si entras en un túnel, tu flamante aplicación web se convierte en un ladrillo digital muy caro. Hemos pasado años optimizando el backend mientras el silicio de nuestras GPUs locales se aburre soberanamente renderizando apenas unos cuantos elementos del DOM.
(más…)