Vivimos en la era dorada de la Inteligencia Artificial Generativa. Cada día entrenamos modelos de lenguaje más mastodónticos y desplegamos infraestructuras complejas de inferencia paralela. Sin embargo, el motor de software que mueve todo este ecosistema se apoja sobre un titán con pies de barro: Python. Sí, amamos su sintaxis limpia y su ecosistema, pero seamos honestos: cuando se trata de rendimiento bruto, Python es lento. Históricamente, para solucionar esto, hemos tenido que recurrir a librerías escritas en C o C++ (como el núcleo de NumPy o TensorFlow). Esto crea el famoso «problema de los dos lenguajes»: escribes el prototipo de forma amigable en Python, pero si necesitas exprimir el hardware, tienes que reescribir las partes críticas en un lenguaje de bajo nivel.
(más…)¿Alguna vez has intentado editar un vídeo en 8K o compilar un proyecto de C++ pesado directamente desde una pestaña de Chrome? Si lo hiciste hace un par de años, probablemente tu ventilador empezó a sonar como un Boeing 747 a punto de despegar y tu sistema operativo te pidió clemencia. El problema siempre ha sido el mismo: JavaScript es maravilloso para la interactividad, pero cuando le pides potencia bruta de cálculo, es como intentar ganar una carrera de Fórmula 1 con un coche de ciudad muy bien pintado.
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